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Escritura verificada

Que tu trabajo hable por ti.

Ningún detector puede demostrar que un texto es tuyo. El proceso sí: escribe aquí y entrega, junto a tu trabajo, cómo lo escribiste. Todo se queda en tu navegador hasta que tú descargues el archivo.
  1. 01

    Escribe aquí

    El editor guarda cada cambio con su momento: lo que tecleas, lo que pegas, lo que borras. Puedes cerrar la pestaña y seguir otro día en el mismo navegador.

  2. 02

    Descarga el archivo

    Al terminar, descarga el archivo .escritura.json y entrégalo junto a tu trabajo. Antes puedes ver tu informe.

  3. 03

    Tu profesor lo abre

    En esta misma página ve cuánto tardaste, qué se pegó de fuera y una repetición de cómo se escribió el texto.

Para docentes

¿Te han entregado un archivo de escritura?

Ábrelo aquí para ver su informe y la repetición. Comprobamos que el historial reconstruye el texto entregado y que el archivo no se ha tocado después de descargarlo.

Lo que este informe puede y no puede decir

Muestra cómo se escribió el texto en este editor: si creció poco a poco o llegó en bloques pegados, en cuántas sesiones y cuánto se corrigió. Es lo mismo que enseña el historial de versiones de Google Docs, pero sin cuentas y con un resumen pensado para clase.

No es una prueba infalible. Alguien podría copiar a mano un texto de IA tecleándolo, y una persona con conocimientos técnicos podría fabricar un archivo. Por eso, como con el detector, sirve para conversar con el alumno, no para condenarlo. Pegar una cita, un dato o un fragmento propio escrito en otro sitio es normal; lo que llama la atención son trabajos enteros pegados de golpe.

Privacidad: el texto y su historial se guardan solo en tu navegador (almacenamiento local). No se envían a ningún servidor. Si borras los datos del navegador o usas otro equipo, el texto en curso no estará: descarga el archivo a menudo.